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  1. Microcuento

    Un día de mierda, de esos que se repiten con desidia y que se olvidan rápido, por suerte. En un día así, pasando por su casa , o de viaje, Margarita Pisano me hubiera delineado un Afuera, y crédula, quizá, le hubiera dicho que sí; “las niñitas dicen sí” versaba la canción infantil que escuché hace décadas con espanto; aprender a decir NO, cuando viene de las entrañas, ni las mujeres lo perdonan. Fui aprendiz y compañera política y no seguidora de Margarita, he buscado desde entonces mis propias palabras para decir y vivirme la vida y mis circunstancias …. en mi memoria guardo no sólo los buenos momentos, también el maltrato y el desprecio, la constante majadería de un amor y genealogía entre mujeres que a medida que se urdía, también se le cortaba el hilo… Frases hechas que fueron el símbolo de la rebeldía radical fueron moduladas como ideas propias, cuando en realidad lo real, sus autoras, fueron borradas y negadas, y su fuente oculta. Una ideología así, no me interesa, está repleta de sentido común y no de pensamiento, y aunque me cueste la soledad, me quedo con esto último: con el orgullo de pensar, de mi vieja y querida Arendt, y cito, como siempre lo hice cuando reproduje las palabras de Margarita, estuviera o no en su presencia, es un principio ético básico para reconstituir relaciones y autorias pisoteadas por las propias mujeres, esto es lo grave, echarle la culpa al patriarcado, a su orden simbólico, resulta fácil y cómodo, por eso me pregunto a qué orden aludimos, a ese que “no rescata nada nada de la feminidad” (MP), bueno, si es así, es tautológico, y las pruebas están a la vista: CASA DE LA MUJER MARGARITA PISANO.

    Para ser sincera, creo que la cosa va por otro lado….

  2. Me gusta mucho el texto sobre todo frases como ser compañera política/aprendiz y No Seguidora que puede caer fácilmente en fanatismo e idealización. Porque se corre el riesgo de no ver a la persona como humana, es decir, ver sus potencialidades y aciertos para relacionarse, como también sus obstáculos ideológicos que le impiden ver a otras en su potencia y no en autoreferencia.
    Y lo del amor y genealogía entre mujeres puede también resultar un discurso que se cae a pedazos cuando no existe la capacidad de comprensión hacia las otras mujeres, negar su sentido de existencia imponiendo reglas moralistas.
    Y lo de las autorías pues si bien nadie a esta altura inventa la “pólvora” hay que saber reconocer las ideas de otras que contribuyen a “interpretaciones” propias.
    Este texto debería ser desarrollado más como un artículo, son temas muy potentes para nosotras y la política feminista.

  3. Tatiana. Me impresionó mucho tu texto, no tanto por las palabras y hechos, sino por la fuerza que lleva el gesto de desnudar la propia perspectiva.
    Para mi, un espacio como este debe tener esa libertad. Si no fuera así, nos llevaría la corriente insalubre de los perdones, mesas de diálogo, olvidos, postergaciones, cálculos “políticos” y otras mezquindades donde se va entrampando la dignidad.

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