Margarita ya no está

Sandra Lidid

Junio 2016.

Hace ya un año murió Margarita Pisano. Murió consecuente, rica, inteligente y divertida como había vivido, también con un poco de miserable, como tiene que ser lo humano. Esta mezcla explosiva atrajo a muchas al remolino. Recuerdo algunos momentos en que comía como leona hambreada,  viviendo como en estado de emergencia, sin poder distinguir entre temblor y terremoto, lo que puede llevar a confusiones muy graves.  También tenía un poquito de fraude: copió sin decir a quien copiaba y esto no necesariamente por política de provecho del conocimiento ajeno, sino por desvarío y pasión, también desorden en las ideas.
Cuando leía, lo hacía de la misma manera gozadora con que tragaba los erizos, mientras el resto degustaba un hot dog más accesible al bolsillo. Comía, entonces, como leía, con glotonería y apuro, o más bien leía como comía, a su manera. Y era tanto a su manera que pronto olvidaba que las palabras  ajenas, organizadas de manera única, no eran suyas, no habían salido de su capacidad imaginativa, que no era poca, pero era desordenada. Entonces quizás tendría que retractarme, solamente fue apresurada, ansiosa del goce inmediato y distraída; y todo eso en un sólo afán le trajo buenas y malas cosas. Entre las buenas, muchos goces terrenales; entre las malas, muchas amigas que perdió en el camino o, más bien, que trucó por halagos y envidias apetitosas.
Y en este juego de verdades, quizás lo malo también es bueno, bueno para las ayayeras que, finalmente, en uno o muchos actos de mentiras, miradas oblicuas, pacientes esperas, silencios genuflexos y a veces algunas críticas pegadas al alabo, “para que no te equivoques de nuevo, por falta de imaginación o por cálculo”, cuales mujeres de la película Zorba el Griego, se instalaron en la morada de la Bubulina. Así, la Margarita, fragilizada por la presencia inminente de la muerte, pero pensadora, luchadora y divertida, para bien o para mal hasta morir, fue víctima del despojo voraz y apresurado,  que por voraz y apresurado fue desprolijo y aventurero.
Entre los comentarios posteriores hay quienes han dicho: “nunca me arriesgué a quererla”. Yo me arriesgué, la quise y no la quise; pero sobre todo, la respeté y le agradezco muchas de sus intervenciones en mi vida personal.  Recuerdo que, en un momento de angustia me dijo: “no tengas miedo, todo lo que se hace se puede deshacer”. Fue un gran alivio para mí, me atreví  a tomar una decisión ingrata, después me di cuenta de que su sentencia no era verdad, pero ya no importaba…

Sandra Lidid
Julio 2016.

 

3 Comments
  1. Queridas, a través de este cuadrito que aparece luego de las palabras de Sandra, quiero dar públicamente mi agradecimiento por las palabras escritas de Sandra y kira en relación a Margarita Pisano a un año de su muerte e igualmente por lo que expone aquí también Andrea Franulic.

    Expresan a su manera la visión que tienen de ella, en particular Sandra da cuenta en su escrito de la variedad de facetas que una misma persona encarna y esto me parece genial, ya que muchas sabemos de lo contrariadas que quedamos a la hora de pensar en Margarita y dar una versión acabada… claramente, reconstruir una imagen monolítica sería fijarla y quedarnos sólo con un retazo de ella… la vida es más compleja.

    La diccionaria que nos pone Andrea Franulic, precisamente creo que refuerza la idea anterior, ya que son extractos sacados de publicaciones de la década anterior al Balcón del Asombro. En dicho vocabulario hay a mi parecer más sintonia con el pensamiento de la diferencia sexual, donde ella claramente se nutrió; en el programa radial, hay una presencia mayor a la síntesis propia a la cual llegó, que por mi parte no comparto. Eso queda expresado en la única intervención que hago en dicho programa a través de una pregunta… y no sabría hoy interpretar el silencio de Isábel Castañeda… pero ese silencio es un silencio que se oye … como el silencio de tantas que pasaron por el espacio político que fundó Margarita, gracias Andrea por convidarnos este material de tus archivos…

  2. Me interpretas en la totalidad, es asi como la pongo en mi momoria genealogica de las historias de mujeres que rescato.
    Se que copiaba y anulaba el derrotero de la fuente desde donde emana su “corpus teorico”…allí estuvo su error y me rio recordando que también decía: hay que inventar la historia, pues esa es la tarea de las mujeres, hacer una historia donde estemos…si es necesario..hay que inventarla. Pienso que por eso la respeto y rescato…pero hay que seguir insistiendo..se debe de profundizar en aquello.

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