La Tristeza

Tengo una tristeza

que apenas puedo nombrar

está hecha de sal

y ha tomado la forma de una estatua

alta y grande por los años

a la que le rindo culto cada amanecer

para que no se olvide de mí, 

mi pena

Queda en ella

lo último que le di,

que le pude dar

por eso me enfrento

al olvido

que cada anochecer

desde la cordillera

acecha

mirando hacia la ventana de mi cuarto

Es blanda la almohada 

donde mi pena descansa y sueña

no sé qué haría sin ella

cómo me defendería

de la Ilusión

de sus sutiles tentáculos

de la Amnesia

 

¿Cómo me podría salvar?

probablemente ya estaría muerta,

Tristeza.

 

 

Andrea Soledad

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