Kira Maldonado

Marcar mi territorio como feminista autónoma, buscar mi historia a través de la escritura, acercándome a distintas realidades de nosotras, las mujeres que hemos cuestionado la manera de participar en la sociedad patriarcal, significa no sólo conocer la historia de todas aquellas mujeres insurrectas que lucharon en busca de su identidad, sino que también lograr una coherencia entre el espacio público y privado, sin intervención de las instituciones que nos dicen qué hacer e insisten en que avanzaremos una vez que logremos la igualdad de derechos, cuando haya más mujeres en el Congreso; como si no supiéramos que hay mujeres que reproducen el patriarcado con su manera de hacer, pensar y ver el mundo, siempre desde las jerarquías de las expertas.
Desde hace años, escribo poesía, cuento; también tengo mucha cercanía con el arte que me permite comprender otras maneras de estar en el mundo que no sea desde la capitalización de mi mente, es decir me resisto a ser un clon de este sistema que muchas veces aniquila lo que va quedando de nuestra humanidad; normalizando la pobreza, alimentación, salud y educación que es la herramienta para reproducir las castas políticas y económicas, con la idea que son necesarias para generar empleo.
He sido profesora por muchos años en lugares difíciles donde los profesionales no quieren ir, porque no ayuda en el currículum, más bien la gente considera que su éxito está en adquirir grados académicos, porque siempre está presente la idea de las jerarquías, de los expertos, ese tipo de diferenciación permite justificar la diferencia de clases, los bajos sueldos, la falta de oportunidades, en definitiva ser ciudadanos de primera, segunda o tercera categoría.
En este espacio también se escribe mi historia y la de muchas, es decir la de todas aquellas que piensan, discuten y quieren un mundo en que las palabras vuelvan a tener sentido de comunidad y solidaridad.

Bienvenidas, a nuestro lugar en el mundo.

Santiago, después del 19 de Octubre