Con la Plata Baila el Mono

Sandra Lidid Céspedes
Diciembre de 2012

Esta frase, aparentemente inocua, es una de las tantas con las que los administradores del patriarcado nos hacen aceptar como normal el derecho que se dan de dar y quitar lo que no les pertenece e instalarse como “legítimos”. Este tipo de frases hablan en nombre de la costumbre, del sentido común, de dios, de la cultura, de la historia, de la ciencia, de la razón, de la sin razón; de que lo acepto aunque no sea cierto. En fin, hablan de todo lo que sirva como argumento para mantener el control del poder. Un poder muy concreto que significa uso y abuso de todo lo que se mueve y no se mueve sobre el planeta.

El mono tiene que bailar con la plata, porque si no… bailará en nombre de dios o de lo que manda la naturaleza. Y cuando no quiera bailar, lo tendrá que hacer no más, que para eso están la inquisición, los castigos eternos, el infierno, la espada, la marginación, el exilio, la horca, la parrilla y tantas otras creaciones ingeniosas.

El mono tiene que bailar con la plata porque si no… no come, no trabaja, no vive.

El mono tiene que bailar con la plata, porque si no …. nadie lo “quiere”, nadie lo “respeta”.

A como dé lugar, el mono tiene que bailar; bailar como dios manda y todas las instituciones patriarcales también.

Tomo la frase “con la plata baila el mono” porque es una de las tantas mentiras con las que el patriarcado y sus administradores mantienen el sistema. A veces -y esto es lo que tememos que revertir- con el consentimiento del mono afectado por las políticas patriarcales. Esta es una de las miles de construcciones mentales que aseguran el funcionamiento cotidiano e histórico de la civilización patriarcal.

Estas construcciones mentales no son inocuas.En el caso del mono, basta un mínimo de reflexión para saber que el mono no baila por dinero; sino por esclavitud, maltrato, colonización, abusos varios.  Sin embargo la frase cruza fronteras, clases sociales, razas, culturas, religiones, propuestas políticas, es decir la frase es constitutiva de una ideología histórica global: la ideología patriarcal. Las consecuencias para los monos es obvia: mientras no haya reflexión y cambio político sobre este tipo de ideología la frase asegura la continuidad de su esclavitud, y tendrá que seguir bailando.

Este tipo de frases de la ideología patriarcal, han roto el equilibrio en el planeta, han alterado el funcionamiento equilibrado entre las especies (incluida la humana) y comprometen la sobrevivencia de todas las habitantes. Son frases peligrosas porque están llenas de emotividad, de autosatisfacción, de egolatría y sobre todo porque instalan la sin razón como realidad. Es decir, hacen que aceptemos la falta de verdad evidente como llave maestra para ser parte del mundo, y sobrevivir.

Las mujeres sabemos de esto. La idea de lo femenino, que varía de territorio en territorio; de época en época; de clase en clase: de religión en religión; de creencia en creencia, de cultura en cultura, sigue funcionando como verdad única e irreversible. De la misma manera que con la plata baila el mono la mujer debe adherir al intangible que se llama lo femenino y que siempre implica ser socializada como marioneta de la ideología patriarcal del momento. Ideología que ahora quiere la feminidad auto-mutilada y bailando como pueda sobre tacos agujas inventados por imbéciles y sobreviviendo al ritmo de los abusos sexuales del momento como si eso la hiciera inmensamente feliz y libre.

Lo peor sería que el mono creyera que es verdad todo eso y lo promoviera. Afortunadamente, para la dignidad del mono, no es así ya que el mono no cree nada. El mono sólo hace lo que tiene que hacer porque no tiene la capacidad de rebelarse, de organizarse con otros monos para que como se decía antes en una frase que el patriarcado ha logrado deslegitimar a punta de balazos- la tortilla se vuelva y nosotras comamos pan y ellos mierda, mierda.

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