Breve comentario sobre lo CIS SEXUAL y otras reflexiones (2016)

Breve comentario sobre lo CIS SEXUAL y otras reflexiones:

El concepto de CIS SEXUAL lo he escuchado solo una vez y fue en el Encuentro Feminista Anárquico que se realizó en diciembre en Santiago, al que fui generosamente invitada por sus organizadoras. Desde el momento que lo oí, pensé que el concepto, proveniente de la teoría queer, no nos interpretaba a las mujeres. El término alude a una supuesta alineación entre lo físico y lo psíquico, es decir, “me siento mujer, me veo como mujer”. Por lo tanto, porta una connotación negativa, dado que una mujer CIS respondería a los mandatos hegemónicos de la construcción del género. De esto se desprende, además, que CIS sea definido como lo NO TRANS, puesto que “lo trans” rompería con los mandatos patriarcales del género sexual.

Dos razones “radicales de la diferencia” por las cuales no nos interpreta este concepto a las mujeres:

  1. Las mujeres, en el contexto patriarcal, nos hemos rebelado ante la colonización psíquica que la cultura misógina ha ejercido en contra nuestra “por ser mujeres”. Esta colonización ha implicado que las mujeres nos alienemos de nuestros propios cuerpos. Con otras palabras, que nos tornemos objeto del deseo masculino con las consecuencias dolorosas que esto ha tenido para nuestra autoestima y libertad psíquica y relacional. Tornarnos objeto va de la mano de las prácticas patriarcales de “belleza” que han implicado la mutilación de nuestros cuerpos, mediante el vendaje de los pies, los tacos agujas, el corsé, la cirugía estética, entre otras (Sheyla Jeffreys). Por lo tanto, nuestra búsqueda histórica de libertad ha consistido en recuperar nuestros cuerpos sexuados para nosotras y buscar las palabras que medien lo que sentimos y pensamos, justamente para deshacer, con esto, la brecha que nos ha separado de nuestros cuerpos sexuados en femenino. Más que ALINEADAS, el patriarcado nos ha querido ALIENADAS.

  1. Muchas mujeres feministas podemos ser tildadas como CIS SEXUALES, dado que “nos vemos como mujeres”, hablamos desde nuestro ser mujeres y mujeres lesbianas, nos leemos en otras mujeres, etc. Por eso, el término no está libre de una connotación política negativa, tendenciosamente dirigida a los feminismos que no abandonan la diferencia sexual como un pensamiento que nos invita a crear un sentido libre de ser mujeres. En esta lógica, definir lo CIS como lo NO TRANS ahonda el régimen hegemónico patriarcal que siempre nos ha definido a las mujeres (o a lo femenino) como lo NO HOMBRE, lo NO MASCULINO, lo NO MACHO. Es decir, en la civilización del Hombre, las mujeres hemos sido definidas de manera negativa para dejarnos en el lugar del vacío y de la carencia, sin lenguaje para nombrar nuestras experiencias. El patriarcado necesita de este ejercicio funesto, puesto que nos ha utilizado como su límite negativo complementario y su condición de existencia para que el Hombre instaure su jerarquía y se erija como lo positivo, lo absoluto: LO (PSEUDO) UNIVERSAL. Ocupando el lugar de la carencia, nos han proyectado como un receptáculo vulnerable a todos los nombres, las descripciones y las tergiversaciones que han querido elaborar sobre nuestros cuerpos sexuados, relaciones, experiencias e historia. En este sentido, llaman mi atención estas definiciones queer, pues no puedo dejar de hacer la analogía entre CIS = NO TRANS y MUJER = NO HOMBRE.

Esto del “feminismo sin mujeres”, literal o metafóricamente, ha calado hondo en las diferentes expresiones feministas. Lo paradójico es que –en esta negación– descansa la misoginia que impregna toda la civilización del Hombre. ¿Y todavía nos preguntamos por qué nos matan a las mujeres? Nos matan, porque somos representadas por el patriarcado como un gran NO, es decir, nuestra existencia NO tiene valor alguno para este régimen de pensamiento. Por eso, me parece preocupante que, desde el feminismo, se estén produciendo teorías que nos niegan, al mismo tiempo que denuncian cada femicidio. O bien, siguiendo las reflexiones de las pensadoras de la Diferencia, nos matan, porque ese gran NO ya no tiene peso, crédito ni valor alguno en nuestras vidas y en nuestras mentes. Por lo tanto, también matan, real y simbólicamente, porque no soportan la libertad de las mujeres.

Insisto, la producción de teorías que nos niegan silencia todos los siglos en que las mujeres, a contracorriente, han expresado su sentido libre de ser mujeres y han significado el mundo con otras palabras. Si borramos nuestra historia, así como el goce y la potencialidad creativa del “entre mujeres”, fomentamos la ignorancia sobre nuestras vidas mediante el vacío de referentes. Mientras, se continúa nutriendo el régimen patriarcal como marco de referencia para entender la vida y actuar en el mundo, es decir, se perpetúan sus conceptos, valores y creencias: superficiales, falaces y fascistoides.

2016

 


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